LA REFORMA PROTESTANTE
Mientras Martin Lutero subía de
rodillas la escalera de “Poncio Pilato” que se decía ser la misma que había
pisado nuestro Salvador, al bajar del tribunal romano, y que, según afirmaban,
había sido llevada de Jerusalén a Roma de un modo milagroso. Mientras estaba
Lutero subiendo devotamente aquellas gradas, recordó de pronto estas palabras
que como trueno repercutieron en su corazón “El justo vivirá por la fe” Romanos
(White, 2011)
Corría el año 1517 cuando el fraile
agustino Martín Lutero tomó la intrépida decisión de desafiar a la Iglesia
Católica y cuestionar la soberanía de una figura tan poderosa como el papa
mediante la publicación de un escrito que pasaría a la historia con el nombre
de «las 95 tesis» (Carrasco, 2010) .
Entre Las condiciones que favorecieron
para que se diera la reforma protestante había varios elementos importantes, el
principal, sin duda, era el estado de corrupción y los vicios que aquejaban a
gran parte de la esfera eclesiástica, a los males del clero hay que añadir la
búsqueda de una religiosidad más fidedigna por parte de quienes conformaban el
grueso de la comunidad cristiana: los creyentes (Carrasco, 2010) . Sumado a esto los prominentes
caracteres distintivos de la edad media, había: la subordinación de la sociedad
civil a la eclesiástica, es decir, del Estado a la vasta comunidad teocrática
cuyo centro estaba en Roma; el gobierno de la Iglesia por el clero; la unión de
los pueblos bajo una ley eclesiástica común; un ritual latino uniforme, y una
actividad intelectual amoldada por el clero y sometida al sistema prevaleciente
religioso y eclesiástico.2
El pueblo que vivía bajo la supremacía
papal, era agobiado bajo el peso de las tradiciones y supersticiones de sus
líderes religiosos, muchos regidos por los sacerdotes, luchaban en vano por
obtener el perdón de sus pecados mediante las mortificaciones que imponían a sus
cuerpos por el pecado de sus almas, así es como las doctrinas de roma tenían
sujetas a las almas concienzudas, estas enseñanzas habían inducido a los
hombres a mirar el carácter de Dios, y aun el de Cristo como austero, tétrico y
antipático (White, 2011) .
En el lapso de tiempo que corrió del
15015 al 1517 se establecieron planes para construir la iglesia de San Pedro, Con
el pretexto de reunir fondos para la erección de la iglesia de San Pedro en Roma
se ofrecían en venta, indulgencias por el pecado, por autorización del papa,
con el precio de los crímenes se iba a construir un templo para el culto
divino, y la piedra angular se echaba sobre cimientos de iniquidad (White, 2011) , el encargado de
esta tarea era un monje Juan Tetzel, culpable de haber cometido as más viles
ofensas contra la sociedad y contra la ley de Dios; pero habiendo escapado del
castigo que merecieran sus crímenes recibió el encargo de propagar los planes
mercantiles y nada escrupulosos del papa. Con atroz cinismo y las mentiras más desvergonzadas
divulgaba y contaba leyendas para engañar al pueblo ignorante y supersticioso. (White, 2011)
Cuando
entraba Tetzel en una ciudad, iba delante de él un mensajero gritando: "La
gracia de Dios y la del padre santo están a las puertas de la ciudad." (D'Aubigné,
lib. 3, cap. 1). Y el pueblo recibía al blasfemo usurpador como si hubiera sido
el mismo Dios que hubiera descendido del cielo. El infame tráfico se establecía
en la iglesia, y Tetzel ponderaba las indulgencias desde el púlpito como si hubiesen
sido el más precioso don de Dios. Declaraba que en virtud de los certificados
de perdón que ofrecía, quedábanle perdonados al que comprara las indulgencias
aun aquellos pecados que desease cometer después, y que "ni aun el
arrepentimiento era necesario." (White, 2011)
Lutero, aunque seguía adhiriéndose
estrictamente al papa, estaba horrorizado por las blasfemas declaraciones de
los traficantes en indulgencias. Lutero inició entonces resueltamente su obra
como campeón de la verdad. Su voz se oyó desde el púlpito en solemne
exhortación. Expuso al pueblo el carácter ofensivo del pecado y les enseno que
le es imposible al hombre reducir su culpabilidad o evitar el castigo por sus
propias obras. Sólo el arrepentimiento ante Dios y la fe en Cristo podían
salvar al pecador. La gracia de Cristo no podía comprarse; era un don gratuito. (White, 2011)
Una de tales oportunidades, y de las más
importantes por cierto, se acercaba: la fiesta de "todos los santos."
La víspera, Lutero, uniéndose a las muchedumbres que iban a la iglesia, fijó en
las puertas del templo un papel que contenía noventa y cinco proposiciones
contra la doctrina de las indulgencias. Declaraba además que estaba listo para
defender aquellas tesis al día siguiente en la universidad, contra cualquiera
que quisiera rebatirlas. Estas proposiciones atrajeron la atención general.
Fueron leídas y vueltas a leer y se repetían por todas partes. Demostraban que
jamás se había otorgado al papa ni a hombre alguno el poder de perdonar los
pecados y de remitir el castigo consiguiente. Todo ello no era sino una farsa,
un artificio para ganar dinero valiéndose de las supersticiones del pueblo, un
invento de Satanás para destruir las almas de todos los que confiasen en tan
necias mentiras. Se probaba además con toda evidencia que el Evangelio de
Cristo es el tesoro más valioso de la iglesia, y que la gracia de Dios revelada
en él se otorga de balde a los que la buscan por medio del arrepentimiento y de
la fe. Las proposiciones hechas por él se esparcieron luego por toda Alemania y
en pocas semanas se difundieron por todos los dominios de la cristiandad. (White, 2011)
Así continuo la ya inicia da reforma casi
un siglo antes por Juan Hus, que acato las enseñanzas de Wiclef, continuadas
por Lutero y muchos otros más que le seguirían después, todavía hoy podemos ver
los efectos que causaran esta explosión de ideales en otros tiempos y que
gracias al valor que tuvieron esos valientes hombres podemos en el presente
gozar de la libertad religiosa que viene ligada a la libertad de conciencia, de
la separación de lo religioso de lo civil y muchísimos otros aspectos más que
transcienden hasta nuestros días.
Comentarios
Publicar un comentario